A lo largo de los años, las evaluaciones de seguridad de red nos han dejado una lección clara: la ciberseguridad es un proceso dinámico y continuo. No basta con una única revisión; es vital evaluar constantemente la red para adelantarse a las amenazas cibernéticas. Estas evaluaciones nos han enseñado que la clave está en la detección proactiva de vulnerabilidades, la implementación de defensas sólidas (como firewalls y sistemas de detección de intrusiones), mantener los sistemas actualizados y, sobre todo, capacitar al personal. La monitorización constante y una respuesta rápida ante incidentes son esenciales para proteger los activos digitales de una organización en un entorno cada vez más complejo.