El monitoreo de tráfico en tiempo real es una práctica esencial para garantizar la seguridad, el rendimiento y la disponibilidad de los sistemas digitales. Al supervisar continuamente el flujo de datos, los administradores pueden identificar anomalías como ataques, cuellos de botella o comportamientos inusuales, permitiendo respuestas rápidas y efectivas. Herramientas como NetFlow, IDS/IPS y análisis de comportamiento con aprendizaje automático fortalecen esta capacidad, asegurando que los servicios críticos permanezcan operativos y protegidos frente a amenazas cibernéticas